miércoles, 17 de abril de 2013

Lydia Cacho destapa la verdad sobre el pederasta de Veracruz , Yunes Linares


Según una investigación de la Agencia Proceso (Apro), que cita Lydia Cacho en su libro Los demonios del Edén, la Procuraduría General de la República (PGR) conoce los vínculos de Miguel Ángel Yunes Linares con el narcotráfico y el crimen organizado desde 2001, y hasta la fecha no ejerce acción penal al respecto. Por el contrario, el presidente de la República, Vicente Fox Quezada, lo nombró en enero del año pasado subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

Yunes Linares fue titular de la Secretaría General de Gobierno en el estado de Veracruz entre 1992 y mediados de 1997, bajo el mando de Patricio Chirinos Calero, tiempo en el que ambos personajes dieron protección a Albino Quintero Meraz, miembro del cártel de Juárez. A la muerte de Amado Carrillo Fuentes, líder de la organización criminal, Albino Quintero sentó sus reales en los estados de Veracruz y Tamaulipas, hasta que fue capturado el 2 de mayo de 2002 por el ejército federal mexicano.

Quintero Meraz era propietario de un Lear Jet que le costó 750 mil dólares y que tripulaba el capitán Arnaiz. Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes se lo pedían prestado, y el narcotraficante les pagó quince millones de dólares por protección del Estado, pues su avión transportaba un promedio de 800 kilogramos de cocaína en cada viaje de Colombia a Veracruz. Yunes supo de estas cargas y subió la cuota de protección a 25 millones de dólares. Con parte de ese dinero se compró un yate de lujo que navega con el nombre de Fedayin y que alguna vez encalló en las playas de Cancún frente a las Villas Solymar, donde hacía de las suyas el pederasta Jean Succar Kuri.

La Administración de Drogas y Narcóticos (DEA) de Estados Unidos y la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) de México, asegura la Apro, tienen pruebas contundentes de lo anterior en testimonios grabados de testigos protegidos.
A principios de 2002, el director de la AFI, Juan Carlos Ventura Moussong, envió un oficio confidencial al fiscal especial de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales en Delincuencia Organizada (SIEDO), Eduardo Berdón Toledo, urgiéndolo a reunirse con el procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, ya que Yunes y Chirinos "fomentaron las actividades del narcotráfico y en concreto recibieron alrededor de quince millones de dólares".

Ventura Moussong había confiado a algunos allegados que temía por su vida, y el 30 de julio de 2002, pocos días después de hallar la pista de Albino Quintero, fue asesinado a tiros por un grupo de sicarios. Tenía 41 años de edad y era el principal captor de Mario Villanueva Madrid, ex gobernador de Quintana Roo, también involucrado con el narcotráfico y el crimen organizado. Este asesinato no ha sido esclarecido, aunque Miguel Ángel Yunes había contactado a Juan Carlos Ventura para proponerle "que arreglaran las cosas de mejor manera y no siguieran con las investigaciones sobre Quintero Meraz", a decir de la Apro.

Por su parte, Joaquín Legarreta, agente de la DEA adscrito a la embajada de Estados Unidos, expresó entonces su molestia por la impunidad de Chirinos y Yunes ante la gran cantidad de pruebas acumuladas en su contra por la PGR desde 2001.

A los nexos criminales de Yunes, habría que agregar el expediente represivo que motivó 17 recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) durante su gestión al frente de la Secretaría de Gobierno en el estado de Veracruz.

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